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Cómo comenzar a meditar

En la actualidad la meditación es una palabra conocida por todos,  pero su significado es algo misterioso para muchos.

Un gran número de personas consideran que meditar es algo reservado a los ascetas aislados en las montañas y vestidos con hábitos de monje, pero la meditación es una práctica accesible a todos.

Es cierto, que la vida moderna no nos ayuda a acercarnos a la meditación. Vivimos en un ritmo frenético constante. Realizamos mil tareas de forma simultánea y estamos continuamente conectados a la tecnología.

Este ritmo de vida,  que va a contracorriente de cualquier práctica meditativa, no es más que el reflejo de nuestro modo de funcionamiento y de ver la vida. Vamos constantemente a la carrera y huyendo de nosotros mismos.

Entonces, ¿por qué meditar? Te lo cuento todo más abajo.

Qué es la meditación

La meditación es una práctica antigua que tiene su origen en la India, hace millones de años, en los cultos shivaístas, previos a las invasiones arias y a los Vedas.

La meditación tiene dos grandes objetivos:

En primer lugar, liberar nuestra atención de los pensamientos. Cuando aprendemos a liberarnos del mecanismo de los pensamientos, conseguimos disminuir su poder sobre nosotros y de ese modo, estar disponibles y vigilantes a lo que acontece en nuestro interior.

En segundo lugar, al estar disponible nuestra atención, podemos reconectar con nuestra vida interior y permitir que florezca. Cuando meditamos, observamos nuestra psique y descubrimos nuestros deseos. Nos vamos conociendo poco a poco, deshaciendo los nudos que bloquean nuestra expansión. Esto nos permite ir lenta y profundamente hacia los fundamentos de nuestro ser.

En definitiva, la meditación es una herramienta magnífica para ayudarnos a descubrir nuestra verdadera naturaleza.

La meditación es la ciencia de la observación interior.

Carl de Miranda
Cómo comenzar a meditar

Por qué meditar

En la vorágine del día a día, en la que los sentidos tienden tanto hacia el exterior meditar se presenta como una maravillosa ocasión de parar y llevar nuestra mirada hacia el interior.

Las personas meditan por diversas razones. Muchos acuden a la meditación para relajarse y gestionar mejor el estrés, otros por razones espirituales.

Meditar tiene muchos beneficios. Ayuda a tranquilizar la mente, a equilibrar las emociones, a resolver los problemas por medio de la intuición e incluso a llevar a la mente a estados elevados de conciencia, paz y claridad. La meditación nos aporta salud.

Meditamos para ser nosotros mismos, a pesar de las influencias del exterior. Meditamos para conectarnos con la realidad que se nos escapa, para ver más allá de las apariencias, para reestructurar de tal manera nuestro órgano psicomental que pueda captar todas las cosas tal y como son. Meditamos para despertar.

Ramiro Calle

Cómo meditar

Si deseas comenzar a meditar, te recomiendo que tengas en cuenta los siguientes aspectos:

La salud

Para comenzar a meditar es necesario tener buena salud. Si tenemos dolores o fiebre meditar se hace muy difícil. Si estamos demasiado cansados, si tenemos mucha sed, hambre o sueño también se hace complicado meditar.

La preparación a la meditación implica no comer dos horas antes de la práctica. Con el estómago vacío nos sentiremos ligeros y esa ligereza nos ayudará a mantenernos inmóviles y mantener la atención focalizada.

La actitud interna

Todo aquel que desee iniciarse en la meditación debe sentir motivación y alegría por comenzar.

Las sesiones de meditación deben enfrentarse con una mente relajada y abierta. El meditador debe sentir la amplitud de un paisaje que pueda ver con claridad y perspectiva. No se debe estar pendiente de que la meditación sea buena o mala.

Sea la meditación que sea, lo importante es simplemente, meditar. Continuar el viaje.

En el camino de la meditación hay que perseverar con paciencia, sin preocuparse demasiado por las dificultades ni apegarse en exceso a los momentos buenos.

Para los principiantes es preferible hacer sesiones de sólo diez o quince minutos, incluso si la meditación está siendo buena, hay que parar. Después, si se dispone del tiempo, se puede hacer una segunda sesión corta. Es mejor hacer varias prácticas cortas que lanzarse en una larga sesión, pues se corre el peligro de caer en dificultades y cansar al meditador.

Como en cualquier disciplina, la constancia es clave para que el hábito dé sus frutos.

El lugar de meditación

Es necesario refugiarse en un lugar tranquilo, un poco alejado de las actividades cotidianas. Nuestra mente de meditación no puede desarrollarse en unas condiciones en las que haya muchas distracciones.

El lugar de práctica debe tener una luz tenue y una temperatura agradable, ni demasiado frío ni demasiado calor.

Cuando nos iniciamos en la meditación es muy recomendable meditar en compañía de más personas. La energía del grupo nos motiva a meditar, el silencio de unos llama al silencio de otros. Y es que cuando las personas se reúnen con un propósito común, su energía se multiplica y se hace más poderosa.

Consejos para meditar

La postura de meditación

La postural corporal tiene un papel primordial en la meditación.

Nuestro cuerpo está recorrido por canales energéticos sutiles o también llamados nadis por los que circula el prana (la energía). La agitación del cuerpo provoca la alteración de estos canales y su prana y a su vez ocasionan agitación mental.

Existen muchas posturas de meditación. Las personas menos flexibles pueden comenzar sentados en una silla e incluso sobre un banquito de meditación.

Aquellos más flexibles pueden adoptar la postura de siddhasana o virasana con el apoyo de un zafú o varias mantas bajo las nalgas.

La base de la postura (las piernas) debe ser estable para que la columna esté erguida y la coronilla proyectada hacia arriba, permitiendo que la barbilla forme un ángulo recto con la garganta.

La frente, la boca y la lengua permanecen relajadas. La mirada se dirige hacia el exterior, por el rabillo del ojo, ganando espacio entre las cejas. Las manos reposan sobre los muslos de forma relajada.

La respiración

Para respirar de forma correcta durante la meditación, debemos realizar una respiración abdominal.

Cuando estamos agitados o nerviosos respiramos con el pecho y cuando estamos bajos de energía respiramos con las costillas. La respiración abdominal o diafragmática es la más adecuada para la práctica meditativa, pues llena completamente los pulmones, ralentiza el ritmo cardíaco y proporciona tranquilidad y bienestar.

La respiración debe ser siempre por la nariz, suave y calmada.

Durante la meditación no debemos intervenir en ella, simplemente la observamos con distancia.

La guía de un maestro

Es fundamental la guía de un maestro que nos enseñe a meditar pues comenzar solo, nos puede perder y hacernos dar vueltas.

Lo ideal es que sea una persona con experiencia y que nos inspire confianza para adentrarnos en el camino de la meditación.

La técnica de meditación

Existen muchas técnicas de meditación: vipassana, mindfulness, zen, shiné (budista), antar mouna, etc. Si te inicias en la meditación te recomiendo que elijas aquella con la que conectes más y profundiza en ella.

Ir de una técnica a otra no hará más que dispersarte y sentirte perdido ante tantas opciones.

Es importante resaltar, que al principio nuestra mente casi no podrá permanecer estable y en tranquila mucho tiempo. Pero la perseverancia y la regularidad nos permitirán un desarrollo progresivo de la calma y la estabilidad.

Me encantaría que compartieras conmigo tu experiencia con la meditación. ¡Cuéntame en comentarios!

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