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Cómo encontrar paz interior

Todos deseamos vivir con paz interior y sin grandes preocupaciones, pero a veces la vida nos da embates y no se porta como deseamos. Hacemos frente a conflictos y luchas internas, y la deseada paz se nos escapa.

 

¿Cómo hacer para encontrar esa paz dentro de nosotros mismos?  En el post de esta semana aporto mi visión sobre cómo “construir” paz interior.

 

 

Qué es la paz interior

 

Sentir paz interior es vivir con nuestra conciencia tranquila y abrazar el bienestar. 

 

En mi opinión, una de las claves para encontrar paz es estar conectados con nuestro sentir y sobre todo actuar en concordancia a él.

 

Para ello, es necesario sanar nuestras heridas. Sentir que lo que nos atormenta lo hemos resuelto o al menos “revisado”. Entonces, habremos hecho lo posible por solucionar todo cuanto estaba en nuestras manos y estaremos a un paso más de sentir paz.

 

La paz se construye con el paso del tiempo. Para comenzar a sentirla es necesario conocernos bien. No nos la proporcionará el exterior como por arte de magia, aunque si hay cosas que pueden ayudarnos a dar con ella y sobre todo a construirla.

 

Todos pasamos por momentos de preocupación, ansiedad, dolor o tristeza. Algunas preocupaciones nos abruman, pero la vida también nos da alegría y esperanzas y es en esos momentos, cuando encontramos una luz hacia la paz. Camino que debemos construir de manera personal.

 

Ante todo, no quiero que no tomes estas palabras a raja tabla, sólo son mis reflexiones y puede que no todas resuenen contigo.

 

 

Cómo construir paz interior

 

La paz interior es un camino a largo plazo que requiere paciencia, constancia y trabajo personal.

 

Si quieres encontrar paz interior en poco tiempo, entonces este post no es para ti.

 

Por esa razón, no quiero dar claves directas y rápidas, más bien, mi opinión como profesora y terapeuta psico-corporal.

 

Si deseas conseguir paz y tranquilidad en tu vida, estas pistas quizás puedan ayudarte.

 

-Acepta las mareas fuertes y suaves de la vida. No siempre se puede estar en paz y en la cresta de la ola. En la vida hay adversidades, dificultades y retos que a veces requieren mucha energía y esfuerzo. Luchar contra las dificultades hará que nos frustremos y que nuestra paz interior se desvanezca como por arte de magia.

 

-No pretendas resolver todo de una vez. Sólo somos capaces de resolver una o dos conflictos al mismo tiempo, no más. Todos necesitamos tiempo para sanar los conflictos y si los superas rápido, es porque probablemente no los hayas afrontado ni sanado de verdad. Date tiempo.

 

-Afronta los problemas. Si huyes de ellos te arriesgarás a encontrarte de nuevo frente a ellos.

No es lo que nos pasa lo que nos hace aprender y madurar, sino el aprendizaje que sacamos de todo lo que nos ocurre. Si cualquier acontecimiento pasa por nosotros sin dejar rastro, perderemos la maravillosa oportunidad de crecer emocionalmente. Por ello, procura siempre sacar conclusiones o al menos, pequeños aprendizajes de tus actos.

 

-Cultiva tus relaciones sociales. Cuando estés mal anímicamente no te encierres demasiado en ti mismo. Somos seres sociales por naturaleza y el compartir nos nutre. Como se suele decir, las penas son más ligeras cuando son compartidas.

 

-Comunícate. Comparte tu sentir con tu familia y amistades. Habla y transmite cómo te sientes y qué te preocupa.

 Las amistades pueden llegar a ser una segunda familia. Elige a personas con las que puedas compartir tus alegrías y tus tristezas, sabiendo que no te juzgarán. Personas que sean un soporte no sólo para los momentos de alegría, sino también para momentos de dificultad.

 

-Date tiempo para ti. Espacios de tiempo en los que puedas estar solo y recargarte.

 

-Cultiva tus aficiones. Esto nos nutre y nos hace conectar con nuestro don y nuestra esencia.

 

-Practica yoga, medita. Si el yoga y la meditación no son lo tuyo, haz una actividad que te aporte calma, que te haga fluir y que te conecte con tu interior; deporte, lectura, escritura, coser, escucha música, etc.

 

-Aprende a decir “no”. Ten siempre presente lo que sientes y procura no vivir a expensas de los deseos de los demás. Si actuamos conforme a lo que sentimos estaremos más cerca de sentir paz.

 

-Sana tus heridas. Esto es fundamental. En ocasiones no nos atrevemos a hacer terapia por temor a afrontar aspectos dolorosos de nuestra vida. El yoga puede ser un comienzo de conocimiento personal. Esta disciplina nos permite mirar en nuestro interior quizás de manera “más suave”.

 

-Aprende a aceptar el dolor. En muchas ocasiones es difícil sobrellevarlo porque nos invade la ansiedad y la tristeza. Afróntalo. Te hará más fuerte y sacarás aprendizajes muy valiosos.

 

-Pide ayuda.  Si todo lo anterior no te sirve para construir paz interior, pide ayuda de un profesional. Comienza una terapia.  Es cierto que no todo el mundo siente la necesidad, pero en muchas ocasiones ayuda a liberar capas y a ir hacia nuestro interior.

La psicoterapia es otro camino para conectar con nuestros deseos, fundamental para encontrar paz. En algunas ocasiones necesitamos que la ayuda de un profesional que nos ayude a vernos con más claridad y libre de juicios.

 

 

Yoga y meditación para la paz interior

El yoga y la meditación pueden ser tus aliados para conseguir paz interior. Te explico en varias líneas por qué.

 

El yoga y la meditación nos ayudan parar, observar y ralentizar. Nos permite conocernos en profundidad, paso necesario para estar más cerca de nuestras necesidades y deseos.

 

Además, regulan nuestros estados emocionales. La práctica del yoga nos calma y nos equilibra y nos ofrece valiosas herramientas para sanar capas de resistencia y de dolor físico y mental.

 

Los ejercicios respiratorios nos permiten regular nuestras emociones, siendo esto último, la base de un estado de paz.

Por último, la meditación nos proporciona un espacio personal e íntimo en el que observarnos, con una mirada compasiva y libre de juicios. Abriendo un camino de reconciliación con nuestras tendencias y/o patrones de comportamiento dañinos para nuestro interior.

 

El yoga y la meditación nos ayuda a enfrentar los problemas. Ganamos fuerza y seguridad personal para enfrentarnos a nuestras dificultades y limitaciones.

 

Nos hace vivir el momento presente por medio de la conciencia corporal, la respiración y las visualizaciones.

 

Ambas disciplinas proporcionan un espacio de escucha personal. Un mimo para nuestro cuerpo y nuestro espíritu.

 

La práctica de yoga y meditación en grupo nos permite socializar. Conocer personas que tengan valores e inquietudes similares a los nuestros.

 

Espero que este artículo te haya sido útil y que te animes a construir tu paz interior con cariño y paciencia. El yoga y la meditación pueden ayudarte mucho.  

 

Si deseas encontrar paz interior, te animo a que pruebes una clase de yoga conmigo. Me puedes contactar aquí.

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