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La postura del águila o garudasana

Las posturas de equilibrio nos ofrecen sensación de seguridad y solidez y son particularmente beneficiosas cuando nos sentimos mentalmente estresados.

Tal es el caso de la postura del árbol, una de las primeras posturas de equilibrio que se aprenden al iniciarse en el yoga.

Conforme avanzamos en la práctica, los equilibrios son más exigentes, como ocurre con garudasana, donde llevamos al cuerpo y la mente a un reto mayor.

La postura del águila requiere fuerza y flexibilidad en las piernas, los tobillos y las caderas pero es excelente para la liberar la tensión de los hombros.

En el post de hoy te cuento cómo realizar esta asana de manera segura y estable.

Nombre y significado

El término sanscrito garuda significa “águila”. En el hinduismo y el budismo es considerado un pájaro mítico, un semidios. Es representado como un águila gigante y antropomórfica.

Asana significa postura, de ahí su significado: postura del águila.

Cómo realizar la postura del águila

Colócate de pie, en la postura de tadasana. Date unos minutos para sentir el contacto de las plantas de los pies con el suelo.

Flexiona la rodilla derecha y lleva el peso del cuerpo poco a poco sobre el pie derecho.

Eleva la pierna izquierda y coloca ese muslo sobre el derecho. Seguidamente lleva el pie izquierdo detrás de la pantorrilla derecha.

Flexiona un poco más la rodilla derecha y lleva el coxis hacia dentro y elonga la columna para que la parte superior del cuerpo esté en la vertical. Lleva el mentón hacia dentro, manteniendo la nuca alargada.

A continuación lleva los brazos hacia delante a la altura de los hombros. Cruza el brazo derecho por encima del izquierdo. Flexiona los dos codos llevando las manos hacia arriba y cruza los antebrazos de tal modo que las palmas vayan al encuentro.

Eleva los codos a la altura de los hombros alejando las manos de la cara. Relaja los hombros y baja los homóplatos. Inspira sintiendo las escápulas separadas.

Claves de garudasana

Aspectos a tener en cuenta al realizar la postura:

-La columna debe mantenerse erguida. En ocasiones, por querer hacer el cruce de los brazos, se lleva la columna a una cifosis dorsal. Procura mantener el pecho abierto.

-Dirige la mirada a tus manos.

-Siente el punto de equilibrio estable, que te permita mantener una respiración calmada y permanecer en la postura al menos 10 respiraciones.

Cómo salir de la postura

Sal de la asana con lentitud, suavidad y conciencia, con la misma con la que entraste.

En primer lugar deshaz el cruce de los brazos, extiéndelos hacia delante y descruza al mismo tiempo tus piernas hasta volver de nuevo a la postura de tadasana.

Asana del águila: adaptaciones

Para construir esta asana es necesario comenzar por la base, las piernas.

Si la posición de las piernas es demasiado exigente para ti, puedes colocar la cara externa de la rodilla izquierda sobre el muslo derecho y dejar el pie izquierdo junto a la pantorilla derecha.

Por otro lado, si al cruzar los brazos no consigues que las palmas se toquen, une los dorsos de las manos.

Te propongo estas otras adaptaciones para trabajar más la base de la postura y facilitar el equilibrio:

-Garudasana con muslos cruzados y brazos en cruz.

-Garudasana con muslos cruzados y anjali mudra.

Beneficios de garudasana

Estos son algunos beneficios de esta asana:

-Estira las caderas, la cintura escapular y los hombros.

-Fortalece y estira los tobillos, los gemelos y los muslos.

-Activa la energía sexual.

-Facilita la concentración.

-Mejora el equilibrio.

-Es beneficiosa para la ciática leve y los dolores de espalda.

Precauciones al realizar la asana

Todas aquellas personas con lesiones de rodillas deben mantener el cruce sencillo de las piernas y no enganchar el empeine en la pantorrilla.

¿Te animas a practicar esta asana de equilibrio?

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