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5 Razones por las que comencé a practicar yoga

Entré en contacto con el yoga sin conocimiento previo y por iniciativa propia. En aquella época, en mi ciudad natal eran pocos los que practicaban esta disciplina. Y la visión que se tenía del yoga era de algo extraño o esotérico.

De aquella primera clase hace ya 21 años, y puedo decir con absoluta convicción que el yoga ha cambiado mi vida.

En este post, te cuento las 5 razones principales que me llevaron a hacer yoga.

Espero que estas líneas que comparto, te inspiren y sobre todo,  te animen a probar el yoga.

El yoga reduce la ansiedad y el estrés

Por todos es sabido que el yoga es muy beneficioso para el estrés. La práctica de yoga calma la mente, mejora el humor, la depresión, la autoestima, etc.

En mi caso, la ansiedad fue lo que despertó mi interés por el yoga. Vivía en una hiperactividad constante, en un deseo irrefrenable de estar siempre atareada. Tenía una gran dificultad para parar.

Han pasado muchos años de las primeras clases, pero el recuerdo sigue nítido. Ese primer acercamiento al yoga fue un bálsamo que me permitió liberar tensión y dolor.

El yoga fortalece y flexibiliza el cuerpo

Al yoga llegan personas con diferentes expectativas. Para unos es sólo un medio para relajarse y conseguir equilibrio, para otros un medio para mejorar sus lesiones y vivir una vida más sana y plena.

Sean unos intereses u otros, todos nos acercamos al yoga para mejorar nuestra vida.

Yo me acerqué al yoga por un deseo de conocer más mi cuerpo y mi mente. No tenía lesiones importantes. Era una persona activa y deportista, que había fortalecido su cuerpo a base de muchas horas de natación. Tenía una espalda fuerte, ahora bien, no tan flexible como yo pensaba.

Lo más increíble de esas primeras clases fue el despertar de la energía. Tuve sensaciones en el cuerpo que no había tenido en mi vida. A día de hoy, creo que ese aspecto tan “enigmático” hizo que me enganchara inmediatamente al yoga.

El yoga mejora la respiración

Respirar es vivir. Sin oxígeno no hay vida, pues todos los fenómenos vitales están ligados a la respiración.

Desgraciadamente, muchos respiramos mal. Una respiración pobre provoca una débil resistencia a las enfermedades, a la fatiga, produce nerviosismo, ansiedad, etc.

Gracias al yoga, comencé a observar mi respiración con calma y detenimiento. Pude comprobar que mi respiración era agitada y breve, fruto de mi hiperactividad.

Con el paso del tiempo, conecté con mis emociones y con el momento presente. El yoga me permitió descubrir el potencial de la respiración en mi día a día. Me ayudó a controlar mis impulsos, a mejorar mi capacidad de concentración y a ganar vitalidad.

Decía Swami Sivanadana que “la respiración yóguica vuelve el cuerpo fuerte y sano, el exceso de grasa desaparece, el rostro resplandece, los ojos centellean y un encanto particular se desprende de toda la personalidad. La voz se vuelve dulce y melodiosa. El adepto ya no es presa de la enfermedad. La digestión se hace con facilidad. Todo el cuerpo se purifica, el espíritu se concentra fácilmente. La práctica constante despierta las fuerzas espirituales latentes, trae la dicha y la paz”.

Recuerda siempre que respirar lentamente es vivir mucho tiempo y con salud.

El yoga te inicia en la práctica de meditación

La práctica de asanas implica una presencia y una conciencia corporal que preparan para la práctica meditativa. Porque el objetivo del yoga no es la flexibilidad del cuerpo. Dicen los Yoga Sutras que el Yoga es el cese de las fluctuaciones de la mente (yogas chitta vritti nirodha).

Yo suelo decir a mis alumnos, que para las personas muy activas, meditar sin una práctica previa de asanas (durante unos meses) es como entrar en el quirófano sin anestesia. En ese símil, la anestesia sería la práctica física y la operación la meditación.

Las personas que tienen más dificultades para parar necesitan ese trabajo físico que les lleve poco a poco a un estado de concentración y meditación. Meditar puede ser duro en algunos momentos. Y más aún para aquellas personas que poseen un cuerpo rígido y una mente muy inquieta.

En mi caso, siempre sentí curiosidad por la meditación. No sabía qué era realmente, pero tenía un gran de deseo de probar aquello que decían que era tan beneficioso.

El yoga ayuda al autoconocimiento

El yoga es un camino de autoconocimiento enormemente rico. Comienzas observando tu cuerpo, tu respiración y terminas observando tu mente.

El yoga no es sólo una práctica física. Yoga es una vía de autoconocimiento que nos permite conectar con nosotros mismos, con nuestra esencia. Nos ayuda a gestionar la frustración y la ira, a sostener la tristeza y el dolor. Nos permite desarrollar nuestro mayor potencial.

Siempre fui una persona muy reflexiva y con ganas de probar cosas nuevas. Creo que mi espíritu curioso y mis ganas de crecer han hecho que el yoga me acompañe tantos años y se convierta en uno de los motores principales de mi vida.

Me encantaría que compartieras conmigo qué te hizo acercarte al yoga. ¡Cuéntame en comentarios!

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