Yoga en Casa

¿Quieres practicar yoga en casa y no sabes cómo hacerlo?

En este artículo te doy algunas recomendaciones sobre la práctica en casa y los beneficios que reporta.

 

¿Qué tener en cuenta para hacer yoga en casa?

 

Todos sabemos de la importancia de iniciarse en el yoga con la ayuda de un profesor cualificado. Ya sean clases grupales o privadas, la enseñanza de un profesor es un acompañamiento fundamental para iniciarse en el yoga.

 

Los comienzos con un profesor nos aportarán los conceptos básicos del yoga.

 

Tras un tiempo continuado de práctica acompañada, todo será más fácil. Tu cuerpo y tu mente habrán integrado las nociones fundamentales del yoga. Habrás adquirido suficientes recursos para hacer pequeñas adaptaciones de tus asanas. De ese modo, evitarás forzar en exceso y lesionarte.

 

De ahí la importancia de comenzar con unos conocimientos mínimos. El acompañamiento inicial en el yoga será fundamental para desarrollar una práctica estable y duradera en tu hogar.

Yoga es 99% práctica, 1% teoría

Sri K. Pattabhi Jois

5  beneficios de practicar yoga en casa

1. Ahorro de desplazamiento. Si tienes una jornada de trabajo extenuante u horarios imposibles hacer yoga en casa será tu mejor aliado.

2. Permite profundizar en tu práctica.  Es un espacio de escucha interior. Durante esos momentos íntimos de práctica se alcanzan unos niveles de conciencia y profundidad considerables.

 

Se despierta la presencia, la quietud y la escucha. Afloran sensaciones que quizás, pasaban desapercibidas en las clases dirigidas.

 

3. Es un complemento espléndido a una clase guiada. Se avanza más y se da rienda suelta a la creatividad y a la conexión con uno mismo.

 

4. Se adapta a tus necesidades. En cuanto a horarios y necesidades físicas. Los días de poca energía sentirás que necesitas una práctica más suave y pausada, con menor intensidad. Otros días quizás sientas que tu cuerpo pide intensidad. La cuestión es acoger la necesidad de cada momento.

 

5. Desarrolla enormemente la autodisciplina. Sentirás que puedes alcanzar cualquier cosa con constancia. La disciplina te aportará fuerza y confianza en ti mismo.

 

 

Yoga en casa: consejos imprescindibles

 

Tu práctica será más fácil si sigues estos consejos. Todos son fruto de mi propia experiencia.

 

  1. Procura practicar yoga siempre en el mismo lugar. Haz lo posible por crear un espacio en el que puedas dejar tu esterilla abierta. Te aseguro que eso te animará a hacer yoga.

 

  1. El mismo momento del día. Practica en la misma franja horaria. Los hábitos se adquieren por asociación. Si nuestro cerebro asocia la caída del sol con el yoga, es más probable que continuemos con esa rutina.

 

  1. Crea un diario. Anota las secuencias hechas en clase. De eso modo tendrás una guía de cómo se construyen. Recuerdo que era algo que yo hacía cuando comencé en el yoga. Al llegar a casa las anotaba, las observaba una y otra vez e intentaba encontrarles un sentido. Aprendía de ellas. Así fui creando poco a poco mis pequeñas series.

  

  1. Utiliza un calendario. Es una manera de marcar cada día que practicamos yoga y premiarnos con un obsequio. No todo debe ser férrea disciplina y exigencia.

Practica y todo llega.

Sri K. Pattabhi Jois

 

 Cómo hacer yoga en casa

Aspectos a tener en cuenta para que tu sesión de yoga sea un momento de disfrute y conexión contigo mismo.

 

  1. Desconecta de todo. Del teléfono móvil, de la televisión e incluso de la familia. Si es necesario, pon una nota en la puerta de la habitación. Al menos, la familia tendrá indicaciones de no molestarte.

 

  1. El Material. Es fundamental tener una esterilla y una manta. Las cintas y ladrillos serían un complemento perfecto. El bolster (cojín alargado y redondo) sería necesario principalmente para las prácticas más suaves y restaurativas.

 

  1. El calentamiento.  Más aún si es por la mañana. El cuerpo necesita un calentamiento mayor tras la inmovilidad de la noche.

 

  1. La realización de las asanas. Toda asana tiene 3 fases que tienen mucha importancia:

            -La entrada. Es el momento en el que iniciamos los movimientos necesarios para                 entrar en la asana.

           -La permanencia. Se mantiene la postura en estático varias respiraciones.                              Momento de interiorizar, sentir e integrar los efectos de la asana.

           -La salida de la postura. Se realizan movimientos suaves y conscientes para                          deshacer la postura.

 

  1. La frecuencia. Pequeños pocos hacen mucho. Es preferible practicar 20 minutos cada día, que 2 horas un día a la semana. Además, con la frecuencia conseguiremos establecer el hábito con más firmeza.

 

6. La duración. Menos es más. Muchos poquitos hacen muchos. Aunque sean 10 minutos. 10 minutos de exploración interna que te beneficiarán.

 

 

¡Anímate! Adquiere una esterilla y un cuaderno para anotar tus pequeñas secuencias. El resto vendrá poco a poco con el hábito. Y si quieres iniciarte te invito a asistir a alguna de mis clases. 

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